Mucho hay por descubrir en Baviera, desde imponentes castillos surgidos de los desvaríos de un “rey loco”, pasando por la singular belleza de los Alpes, iglesias de cúpulas elípticas hasta agradables ciudades donde siempre nos encontraremos numerosos espacios verdes.

Durante el viaje, cada día resulta especial porque no hay momento en el que no estemos admirando un hermoso paisaje, ya sea desde un pueblecito, desde lo alto de un castillo de cuento de hadas o bien en un recodo de la carretera. Prados verdes, innumerables lagos -como el de Chiemsee o Königsee- poblaciones de aguzados tejados y floridos balcones, y frondosos bosques de coníferas son la tónica de unas jornadas inolvidables.
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