Historia y leyenda se funden desde la noche de los tiempos en Sicilia, isla que vive a la sombra del poderoso Etna, un volcán que aún no ha dicho su última palabra. Y es su enigmática atracción la principal razón por la cual hemos venido a la más grande de las islas del Mediterráneo.

Sicilia evoca a historia en estado puro, pues no en vano los múltiples yacimientos arqueológicos son uno de sus motivos principales de visita, y a cual más interesante: Naxos, Agrigento, Selinute, Siracusa, Lípari… La lista es larga porque los antiguos griegos y romanos dejaron un importante legado para la posteridad. Siracusa, por ejemplo, llegó incluso a rivalizar con Atenas en lo que al poder se refiere. No obstante, debido a su situación estratégica, entre la península itálica y el norte de África, la isla fue cambiando de manos invasoras constantemente; por aquí pasaron fenicios, vándalos, bizantinos, árabes, españoles, normandos…
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