Partiendo de San Salvador de Jujuy dirección norte, primero por asfalto y más adelante a través de una pista de ripio y alcanzando los 3.730 metros de altitud en la cuesta de Azul Pampa, el paisaje asombra a cada kilómetro ganado en una sucesión interminable de vertiginosas quebradas.

Pero también hay lugar para las planicies áridas donde despuntan gigantescos cactus cardones y aparecen amplios cauces ahora secos en los que, cuando el cielo se convierte en un furioso mar, resurgen los llamados “volcanes”, terribles riadas de caudal enloquecido que arrastra piedra y lodo, corta carreteras y, a veces, se cobra víctimas mortales.
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