Siguiendo el Loira
Reyes, príncipes y nobles dilapidaron enormes fortunas -que en muchas ocasiones salían directamente de las arcas del estado- por el mero hecho de construir un château más grande y más pomposo que el de su vecino. Cuanto más majestuoso era el castillo, mayor poder mostraba su propietario.
Con esta premisa, el Valle del Loira (centro de Francia) quedó a partir del siglo XV sembrado de suntuosas edificaciones donde tuvieron lugar adulterios, conspiraciones y, en alguna que otra ocasión, incluso asesinatos. Algunos eran habitados unos pocos días al año, en otros se organizaban cacerías en los bosques privados -algo que todavía sigue vigente-, y en muchos hubieron sonadas fiestas donde, evidentemente, acudía lo más alto de una sociedad corrompida. Pese a todo, gracias al legado de aquella época, la región del Loira es una de las más visitadas del país, pues no en vano esta fértil y hermosa tierra cuenta con una increíble concentración de castillos –a cuál más bello- en un tramo no excesivamente grande del famoso río.
Ha irrumpido la primavera como sólo ella sabe hacerlo, llena de vida, de color, dejando atrás la quietud de un invierno que a muchos desagrada. En el esplendor de esta estación seguimos el curso del Loira, desde Orleans a Angers palpando el peso de la historia, donde Juana de Arco, Leonardo da Vinci o Francisco I -por citar unos pocos- dejaron su impronta. Por cierto, hay que señalar que este valle es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y en este viaje de ensueño, capaz de transportarnos a épocas lejanas, quedamos prendados de una arquitectura capaz de estremecer a los espíritus más insensibles. Château tras Château, (Chambord, Cheverny, Chenonceau, Azay-le-Rideau, Rigny-Ussé… y otros menos conocidos) vamos descubriendo puentes levadizos, fosos, delicados jardines, un mobiliario de valor incalculable y unas soberbias fachadas que quitan el aliento. Y todo rodeado de verdes campiñas, pueblos encantadores y el sosegado discurrir de un río que, señorial y moderadamente caudaloso, pone el broche de oro a una tierra que enamora.
Tags: Francia, río, Valle del Loira
Categoría: Francia |


Buenos días Edu.
Efectivamente que razón tienes. He tenido el placer de pasar 13 días en esas maravillosas tierras (regresé el miercoles pasado) y doy fé de tu testimonio. Castillos maravillosos (hemos visto unos 12), incluso tuvimos el placer de dormir 2 noches en uno de ellos, plagado de belleza y leyendas capaz de quitarle a uno el sueño de noche. Impresionantes paisajes en consonancia con una riqueza cultural envidiable hicieron que nos sintieramos en pleno medievo. En fín, me alegro de leer el testimonio de tu viaje, ya que me siento enormemente identificado. Un saludo viajero. David
Hola David.
Me alegro mucho por tu viaje. Yo no he tenido la suerte de dormir en un castillo, pero me imagino que tiene que ser alucinante.
En fin, gracias por consultar el blog y un cordial saludo. Edu